El conocimiento técnico fue el principal requisito para desarrollarse en minería. Hoy sigue siendo indispensable, pero ya no alcanza por sí solo. La transformación tecnológica de la industria también cambió el tipo de profesionales que buscan las empresas, y una habilidad comenzó a marcar la diferencia sobre todas las demás: la capacidad de resolver problemas.
Cuando Camila Senociain conversa con jóvenes que están dando sus primeros pasos en la industria minera, suele escuchar la misma preocupación: qué conocimientos necesitan para conseguir una oportunidad laboral. La respuesta, sin embargo, va mucho más allá de dominar una máquina, conocer un proceso o aprender una determinada tecnología.
Después de años liderando equipos de mantenimiento en operaciones como Minera Escondida BHP y Minera Zaldívar, ha visto cómo el perfil de los profesionales comenzó a cambiar al mismo ritmo que evolucionó la industria. La incorporación de nuevas tecnologías, plataformas digitales y sistemas de monitoreo hizo que el conocimiento técnico dejara de ser el único elemento diferenciador.
Hoy las empresas también necesitan personas capaces de analizar información, adaptarse rápidamente y responder frente a problemas que muchas veces no tienen una solución evidente.
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ToggleResolver dejó de ser una habilidad deseable. Hoy es una necesidad.
Cuando se le pregunta cuáles son las competencias que más valora al incorporar nuevos profesionales, Camila no duda demasiado antes de responder.
«La capacidad de adaptación, el pensamiento analítico, el manejo de herramientas digitales y la disposición para aprender continuamente son cada vez más importantes.»
Sin embargo, hay una palabra que aparece con más fuerza que todas las demás.
Resolver.
Ella misma decidió escribirla completamente en mayúsculas durante la entrevista.
«Si yo te doy una tarea, valoro mucho que busques la manera de ejecutarla en vez de que yo tenga que darte todos los pasos a seguir.»
Detrás de esa respuesta existe una realidad que atraviesa gran parte de la minería actual. Las operaciones son cada vez más complejas y utilizan información en tiempo real para tomar decisiones. Eso significa que los equipos necesitan personas capaces de observar una situación, analizar alternativas y actuar con autonomía cuando aparece un desafío.
Resolver ya no consiste únicamente en encontrar una respuesta técnica. Significa asumir responsabilidad, proponer soluciones y mantener una actitud de aprendizaje permanente frente a una industria que continúa transformándose.
La experiencia sigue siendo importante, pero aprender rápido lo es todavía más
La incorporación constante de nuevas tecnologías también modificó la forma en que las empresas evalúan el potencial de quienes recién comienzan su desarrollo profesional.
Hoy muchas herramientas que hace algunos años no existían forman parte del trabajo cotidiano. Plataformas digitales, sistemas de monitoreo, mantenimiento predictivo y análisis de datos obligan a actualizar conocimientos de manera permanente.
Por eso Camila cree que una de las principales fortalezas que puede desarrollar cualquier profesional es la capacidad de seguir aprendiendo.
Quienes ingresan a la industria no solo deben dominar conocimientos técnicos. También necesitan sentirse cómodos enfrentando cambios, aprendiendo nuevas herramientas y adaptándose a procesos que evolucionan constantemente.
En un escenario donde la tecnología cambia cada pocos años, la disposición para aprender termina siendo una ventaja tan importante como la experiencia acumulada.
Las personas siguen siendo el centro de la transformación
Cada nuevo avance tecnológico suele instalar la idea de que las máquinas reemplazarán parte importante del trabajo humano. Sin embargo, la experiencia de Camila muestra una realidad diferente.
Las plataformas digitales permiten trabajar con mayor información y responder con más rapidez, pero ninguna herramienta reemplaza el criterio necesario para interpretar datos, coordinar equipos y tomar decisiones cuando aparecen situaciones complejas.
«La tecnología no reemplaza el talento humano; lo potencia.»
Por eso la minería necesita personas capaces de combinar conocimientos técnicos con pensamiento crítico, comunicación y capacidad de liderazgo.
La innovación seguirá avanzando. Lo que marcará la diferencia será la forma en que las personas utilicen esas herramientas para generar mejores resultados.
Prepararse para una industria que seguirá evolucionando
El futuro de la minería no dependerá únicamente de nuevas tecnologías o procesos más eficientes. También dependerá de profesionales preparados para desenvolverse en un entorno donde aprender forma parte del trabajo cotidiano.
Cada nuevo desafío exigirá personas capaces de resolver problemas, trabajar colaborativamente y adaptarse a cambios que seguirán apareciendo durante toda su trayectoria laboral.
En ese contexto, instituciones como IPP cumplen un rol cada vez más importante formando profesionales conectados con las necesidades reales de la industria. Carreras como Técnico Superior en Gestión de Proyectos Mineros buscan desarrollar precisamente esas competencias que hoy están transformando el mercado laboral.
Porque si algo resume la experiencia de Camila Senociain es que la minería continúa necesitando tecnología de punta, pero sobre todo necesita personas capaces de aprender, adaptarse y resolver.
Sobre Camila Senociain
Camila Senociain es ingeniera mecánica y líder de mantenimiento mina, con una destacada trayectoria en la gran minería chilena. Fue la primera mujer en desempeñarse como jefa de turno de mantenimiento en Minera Escondida BHP y posteriormente en Minera Zaldívar, liderando equipos en operaciones de alta complejidad. Su trabajo ha sido reconocido por la propia industria, siendo nominada por sus equipos al reconocimiento WIM100 2024, que distingue a mujeres líderes en minería a nivel internacional.


