Marco para la Buena Enseñanza de Educación Parvularia: cómo orienta la práctica pedagógica

¿Cómo se traduce un referente profesional en decisiones concretas dentro de una sala cuna, un jardín infantil o un nivel de transición? El Marco para la Buena Enseñanza de Educación Parvularia ayuda a responder esta pregunta al describir los desempeños que orientan la reflexión y la práctica de educadoras y educadores de párvulos.

Conocido también como MBE EP, este marco permite mirar la enseñanza como un proceso completo: comienza con la preparación, continúa con la creación de ambientes e interacciones que favorecen el aprendizaje y se fortalece mediante la evaluación, el trabajo colaborativo y la reflexión profesional.

En pocas palabras: el MBE EP no es una planificación única ni una lista de actividades. Es un referente que ayuda a analizar qué prácticas pedagógicas se esperan en Educación Parvularia y cómo pueden mejorarse de manera continua.

¿Qué es el Marco para la Buena Enseñanza de Educación Parvularia?

El Marco para la Buena Enseñanza de Educación Parvularia es un referente elaborado para orientar a educadoras y educadores de párvulos respecto de la reflexión y la práctica pedagógica. Define desempeños esperados en su labor educativa e incorpora elementos comunes a la docencia junto con características propias de la educación en la primera infancia.

De acuerdo con la Subsecretaría de Educación Parvularia, el marco busca contribuir a la mejora continua del quehacer profesional. También sirve como referencia para la formación docente, el desarrollo profesional y determinados procesos de evaluación del desempeño.

Su construcción consideró el contexto normativo del sistema educativo, conocimientos derivados de la investigación y la participación de actores vinculados con el nivel. Su principal sustento curricular son las Bases Curriculares de Educación Parvularia publicadas en 2018.

¿Para qué sirve el MBE EP?

El MBE EP entrega un lenguaje común para observar, conversar y tomar decisiones sobre la práctica pedagógica. Sus propósitos oficiales permiten identificar cinco usos principales:

Orientar las prácticas que educadoras y educadores de párvulos desarrollan en su ejercicio profesional.

Promover una reflexión pedagógica crítica, tanto individual como entre pares y en contextos educativos diversos.

Comunicar a las comunidades educativas las características del ejercicio profesional en este nivel.

Aportar lineamientos a la formación inicial y continua para fortalecer su coherencia con las prácticas esperadas.

Orientar la elaboración de instrumentos y juicios evaluativos relacionados con el desempeño docente.

En la práctica, estos propósitos ayudan a pasar de una idea general de buena enseñanza a preguntas más precisas: ¿la experiencia responde a las características del grupo?, ¿el ambiente favorece el bienestar y el aprendizaje?, ¿las interacciones reconocen el protagonismo de niñas y niños?, ¿la evaluación permite ajustar lo planificado?

¿Cómo se relaciona con las Bases Curriculares?

El MBE EP y las Bases Curriculares de Educación Parvularia se complementan, pero no cumplen la misma función. Las Bases Curriculares definen los fundamentos, objetivos de aprendizaje y orientaciones que organizan el currículum del nivel. El MBE EP, en cambio, describe desempeños profesionales asociados a la preparación, la enseñanza, los ambientes de aprendizaje y la reflexión sobre la práctica.

Esta relación evita separar el qué y para qué aprenden niñas y niños de las decisiones que toman quienes enseñan. Por ejemplo, seleccionar un objetivo de aprendizaje corresponde al plano curricular; conocer al grupo, diseñar una experiencia pertinente, organizar el ambiente, observar lo que ocurre y ajustar la intervención son decisiones de la práctica pedagógica que el marco ayuda a analizar.

¿Cómo se organiza el Marco para la Buena Enseñanza?

El MBE EP se estructura en cuatro dominios. Cada dominio aborda un aspecto del proceso de enseñanza y aprendizaje y contiene cuatro criterios. A su vez, cada criterio reúne cuatro descriptores formulados como acciones observables. Esta organización permite comprender la práctica de forma integral y, al mismo tiempo, examinar desempeños específicos.

Dominio A: Preparación del proceso de enseñanza y aprendizaje

Este dominio se concentra en las decisiones previas a la experiencia educativa. Considera el dominio de conocimientos disciplinares y pedagógicos vinculados con el currículum, el conocimiento de las características y formas de aprender del grupo, la planificación de estrategias y la preparación de procesos de evaluación coherentes.

Preparar no significa completar un formato de manera aislada. Implica relacionar objetivos de aprendizaje, información sobre niñas y niños, contexto, recursos, estrategias e instancias de evaluación. Una planificación pertinente mantiene un propósito claro y deja espacio para responder a lo que sucede durante la experiencia.

Dominio B: Creación de un ambiente propicio para el aprendizaje

El segundo dominio aborda las condiciones que sostienen el bienestar integral y el aprendizaje. Incluye la organización de espacios funcionales y seguros, el uso intencionado del tiempo y la creación de una cultura de aprendizaje desafiante y lúdica.

El ambiente no se reduce a la distribución física. También comprende el clima emocional, las oportunidades de participación y la forma en que se organizan materiales, rutinas y transiciones. Un espacio puede ser seguro y, al mismo tiempo, ofrecer posibilidades para explorar, jugar, comunicarse y tomar decisiones acordes con el nivel.

Dominio C: Enseñanza para el aprendizaje de todos los niños y las niñas

Este dominio se refiere a la puesta en práctica de la enseñanza. Considera el liderazgo del equipo de aula, la comunicación que amplía oportunidades de aprendizaje, las interacciones pedagógicas que favorecen el desarrollo integral y la toma oportuna de decisiones a partir de la evaluación.

Durante una experiencia, la planificación funciona como guía, pero la observación permite reconocer intereses, avances, dudas o necesidades de apoyo. La enseñanza se vuelve más pertinente cuando el equipo ajusta preguntas, materiales, tiempos o formas de participación sin perder de vista el propósito pedagógico.

Dominio D: Compromiso y desarrollo profesional

El cuarto dominio reconoce que la calidad de la práctica también depende del aprendizaje profesional. Comprende el compromiso con niñas y niños, con la profesión y con el rol educativo; la colaboración con la comunidad; el análisis de políticas y orientaciones vigentes; y la reflexión crítica y sistemática sobre la propia práctica.

Reflexionar no consiste solo en describir lo que ocurrió. Supone contrastar lo planificado con las evidencias recogidas, identificar fortalezas y desafíos, conversar con el equipo y decidir qué mantener o modificar. Así, la experiencia cotidiana se transforma en una fuente de aprendizaje profesional.

Principios que atraviesan el MBE EP

Además de sus dominios, el marco incorpora seis conceptos centrales provenientes de los fundamentos de las Bases Curriculares: enfoque de derechos, inclusión, juego, liderazgo, trabajo colaborativo y reflexión educativa. También releva a la familia como un actor fundamental del proceso educativo.

Estos elementos no corresponden a capítulos separados que se aplican uno a la vez. Atraviesan las decisiones pedagógicas. Una experiencia basada en el juego, por ejemplo, también debe considerar la participación, las distintas características del grupo, el bienestar, la coordinación del equipo y la información que aportan las familias.

¿Cómo orienta la práctica pedagógica?

Una forma sencilla de utilizar el MBE EP es convertir sus orientaciones en un ciclo de preguntas antes, durante y después de una experiencia educativa:

Conoce el punto de partida. Observa las características, intereses, aprendizajes previos y formas de participación del grupo.

Define el propósito. Relaciona los objetivos de aprendizaje con una experiencia adecuada al contexto y al nivel.

Prepara el ambiente. Organiza tiempos, espacios y materiales que favorezcan el bienestar, el juego, la exploración y la inclusión.

Acompaña las interacciones. Escucha, formula preguntas, ofrece apoyos y ajusta la mediación según lo que observas.

Recoge evidencias. Registra información pertinente sobre los procesos de aprendizaje sin reducir la evaluación a un resultado aislado.

Reflexiona y decide. Analiza las evidencias con el equipo y determina qué aspectos conviene mantener, profundizar o modificar.

Un ejemplo de aplicación

Imagina que un grupo muestra interés por los sonidos de su entorno. El equipo puede seleccionar objetivos pertinentes de las Bases Curriculares y planificar una exploración con objetos cotidianos e instrumentos simples. Antes de comenzar, organiza un espacio seguro y accesible; durante la experiencia, observa cómo participan niñas y niños, amplía su lenguaje mediante preguntas y ofrece distintas formas de interacción.

Después, el equipo revisa sus registros: qué sonidos despertaron mayor curiosidad, qué estrategias facilitaron la participación y qué apoyos fueron necesarios. Con esa información puede ajustar la siguiente experiencia. El ejemplo es ilustrativo, pero muestra cómo los cuatro dominios se conectan dentro de una misma secuencia pedagógica.

El MBE EP y el trabajo de los equipos educativos

El marco está formulado para orientar el desempeño profesional de educadoras y educadores de párvulos. Al mismo tiempo, varias de las prácticas que describe requieren coordinación con técnicos, equipos directivos, familias y otros integrantes de la comunidad educativa.

Esta colaboración no elimina las responsabilidades específicas de cada rol. Permite que el equipo comparta propósitos, organice ambientes, observe procesos y converse sobre las decisiones pedagógicas desde sus funciones. Por eso, conocer el marco también aporta contexto a quienes se están formando para participar en equipos de Educación Parvularia.

Formación para acompañar el aprendizaje en la primera infancia

Comprender los referentes curriculares y las prácticas esperadas ayuda a participar de manera informada en contextos educativos. La formación técnica puede entregar herramientas sobre desarrollo infantil, juego, inclusión, lenguaje, psicomotricidad, planificación y trabajo con familias, entre otros ámbitos vinculados con el trabajo en la primera infancia.

Si buscas prepararte para integrar equipos educativos, conoce la carrera Técnico en Educación Parvularia y Primer Ciclo de IPP y revisa su malla curricular, modalidad y características vigentes.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa MBE EP?

MBE EP significa Marco para la Buena Enseñanza de Educación Parvularia. Es un referente que orienta la reflexión y la práctica pedagógica de educadoras y educadores de párvulos.

¿Cuántos dominios tiene el MBE EP?

Tiene cuatro dominios: preparación del proceso de enseñanza y aprendizaje; creación de un ambiente propicio para el aprendizaje; enseñanza para el aprendizaje de todos los niños y las niñas; y compromiso y desarrollo profesional. Cada dominio contiene cuatro criterios y cada criterio, cuatro descriptores.

¿Cuál es la diferencia entre el MBE EP y las Bases Curriculares?

Las Bases Curriculares organizan los fundamentos, objetivos de aprendizaje y orientaciones del nivel. El MBE EP describe desempeños profesionales esperados en la preparación, la enseñanza, los ambientes de aprendizaje, la evaluación y la reflexión pedagógica. Son referentes diferentes y complementarios.

¿El MBE EP es una planificación obligatoria?

No es un formato único de planificación ni una pauta de actividades. Es un referente para analizar y orientar la práctica pedagógica. Su aplicación debe considerar el currículum vigente, las características del grupo y el contexto educativo.

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